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Características del Caballo

Etología Equina aplicada a la Doma de Caballos

En este artículo sobre etología equina vamos a ver cómo aplicar los conocimientos que esta ciencia ofrece, durante el trabajo diario con nuestros caballos.

Las técnicas de adiestramiento que dan importancia a las necesidades básicas de los caballos, tanto en el orden físico como en el psicológico, nos permiten establecer una perfecta armonía entre caballo y jinete/amazona.

Por el contrario si domamos a nuestros caballos sin conocer sobre su comportamiento, sus necesidades básicas, su lenguaje corporal, etc, basándonos en el castigo y el doblegamiento, nuestro caballo nos obedecerá solo por miedo y tarde o temprano reaccionará de forma negativa.

Por ventaja en el “mundo ecuestre” (criadores, jinetes, veterinarios, herradores, etc) hay una fuerte vocación por un trato cada vez más “racional” y menos violento. Nosotros queremos  hacer un pequeño aporte a esta tendencia.

La etología equina y el cerebro del caballo

Para graficar la dualidad que existe en el comportamiento de un caballo vamos a tomar los términos que utiliza Jo Bird en su libro “Cuidado natural del caballo”. Estos son: “cerebro izquierdo” y “cerebro derecho”.

Cuando los caballos son “cerebro izquierdo” están en un estado racional, receptivo y tranquilo.

Por otro lado cuando son “cerebro derecho” son más instintivos y menos receptivos a nuestras demandas.

El objetivo inicial en equitación es la soltura y relajación, por lo tanto es muy importante que encontremos la forma de mantener al caballo en estado tranquilo y receptivo a nuestras demandas (“cerebro izquierdo”).

Necesidades psicológicas del caballo

necesidades básicas

Como todos sabemos un caballo es un animal de presa y sus necesidades básicas no son las mismas que otros animales que estamos acostumbrados a tratar.

Por ejemplo los perros que son depredadores le dan mucho más importancia al alimento, por lo que, a través de este podemos lograr que realicen muchas de nuestras peticiones.

En cambio para los caballos lo primordial es la seguridad, luego está la comodidad, y en última instancia la alimentación y el juego.

Debemos tener muy en cuenta este detalle.

Es común ver a propietarios de caballos intentar ingresarlos a un remolque utilizando como premio una golosina o un poco de alimento.

Si el caballo no constata que no habrá peligro, no querrá acercarse por ningún motivo.

De igual forma, en la doma podemos utilizar golosinas como premio ante un trabajo bien hecho, más no como un método de convencimiento.

Reflejo de oposición

La etología equina estudia otra de las actitudes instintivas del caballo que es muy importante a la hora de domarlo, su reflejo de oposición. A mayor acción mayor reacción.

Nuestras peticiones tienen que ser suaves y es fundamental que cedamos de inmediato ante la respuesta positiva por parte del caballo. Esto en cualquier circunstancia, tanto si estamos pie a tierra o montados, y en cualquier fase de la doma, desde el amanse hasta los ejercicios avanzados.

Cautela y  mucha paciencia

Los caballos son muy cautelosos en todo lo que hacen, por lo tanto, si queremos obtener una buena respuesta a nuestras peticiones, debemos actuar de la misma manera.

Con los caballos todo es “de a poco”. A la larga veremos que los resultados incluso son más rápidos que si actuamos precipitadamente intentando obtener resultados inmediatos.

La paciencia es clave en estas circunstancias. Así también cometeremos menos errores en el proceso del adiestramiento equino.

Trabajo diario considerando la etología equina

Conviene que cada sesión de trabajo sea planificada adecuadamente.

No debemos pedir al caballo más de lo que puede dar.

El tiempo debe estar acorde a la actividad a realizar.

Para no aburrir al caballo, es mejor alternar los ejercicios y no insistir en uno solo.

No debemos subestimar el trabajo pie a tierra, recuerda que siempre es mejor preparar al caballo desde abajo y luego trabajarlo montado.

El entrenamiento debe ser progresivo, llegar a un “pico” de intensidad y luego retornar lentamente a su estado inicial.

Es importante acabar la sesión de trabajo con un ejercicio que el caballo domine y luego relajarlo al paso con riendas largas. Así el caballo asociará el entrenamiento con distensión.

Libros relacionados:

La etología equina y los refuerzos positivos y negativos

Está demostrado que los refuerzos positivos (premios) deben prevalecer sobre los refuerzos negativos (castigos) para obtener mejores respuestas por parte del caballo.

Así también, los caballos serán más equilibrados psicológicamente sin son tratados con disciplina pero con justicia, con una gran dosis de cariño y empatía.

Tanto los refuerzos positivos como los negativos deben ser aplicados de forma inmediata caso contrario el caballo no sabrá porqué se le está proporcionando un premio o un castigo.

Al hablar de refuerzos negativos o castigos no nos referimos a golpes y fuerza bruta sino a ciertas actitudes que sean molestas para el caballo pero que no lleguen a la violencia.

Por ejemplo: la corrección con la voz (la palabra “NO”); un tope ligero y seco con la fusta; un golpe con nuestro codo si nos intenta morder; la parada y paso atrás ante un ejercicio mal realizado.

En cuanto a los refuerzos positivos o premios pueden ser: la voz (palabra “BIEN”), una caricia en el cuello, una golosina después de terminar la sesión de trabajo o luego de realizar un ejercicio que represente mucha dificultad.

Cuando un caballo se ponga tenso, no debemos tratar de tranquilizarlo con palmaditas en el cuello porque estaremos premiando su comportamiento nervioso. En ese caso debemos ser indiferentes tratando de restar importancia a esa conducta no deseada.

Lo que funciona mejor en adiestramiento es actuar sobre su confort. Haremos incómodo (castigo) lo que no deseamos que realice y le daremos comodidad (premio) cuando ha sido receptivo a nuestras demandas.

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Analizar causas de malos comportamientos

Tenemos que indagar en el pasado del caballo si existe algún justificativo para una mala respuesta a nuestras peticiones y por supuesto revisar el estado físico del caballo y del equipo que estamos empleando.

Y para finalizar, lo más importante a considerar ante un problema de reacción o desobediencia durante la doma, debemos ver si estamos dando las señales correctas.

Lo más probable es que somos nosotros los que tenemos que mejorar para que el caballo nos entienda. Somos nosotros los que primero debemos entender al caballo.

Es aquí donde complementariamente a la experiencia que tengamos en adiestramiento equino, debemos aplicar nuestros conocimientos sobre etología equina.

Referencias bibliográficas:
  • Luz Aguilar Espinosa (2008). “El caballo: características, educación y cuidados”
  • Jo Bird (2004). “Cuidado natural del caballo”

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Experto Ecuestre

Por Redacción Experto Ecuestre

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