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Caballos Salvajes: Mitos y Verdades

Caballos Salvajes: Mitos y Verdades

Caballos salvajes son aquellos que viven en la naturaleza sin interferencia humana.

Además, para ser realmente “salvajes”, sus ancestros tampoco deben haber sido domesticados por el hombre.

En este artículo vamos a introducirnos en el mundo de los caballos salvajes, su definición, sus características, su comportamiento y los problemas de subsistencia que tienen en la actualidad.

¿Todavía existen caballos salvajes?

Existen diversas posiciones al respecto.

Hay quienes defienden la teoría de que el caballo Przewalski o Takhi es la única raza de caballos salvajes que aún existe. Raza de caballos que pastan y son protegidos en el parque nacional Khustain Nuruu en Mongolia central.

Son caballos con unas singulares crines verticales y rayas en las patas, similar a las cebras.

caballo de przewalski

Sin embargo un estudio genético reciente del investigador francés Orlando Ludovic, concluye que esta raza de caballos (Przewalski) son descendientes de los primeros caballos domésticos que se conocen. Por lo tanto ya no serían realmente salvajes sino cimarrones o asilvestrados.

¿Qué es un Cimarrón?

Se denomina cimarrón a un animal (cualquier especie) que vive en estado “salvaje” pero que sus ancestros no fueron salvajes sino animales domésticos.

Estos animales domesticados se asilvestraron por diversas razones, readaptándose así a la vida en libertad.

En el caso de los caballos, existen muchas manadas de cimarrones alrededor del mundo, que han adoptado diferentes nombres.

Entre los más notables están los mustangs norteamericanos que descienden de caballos europeos que llegaron desde fines del siglo XV. Posteriormente fueron abandonados o se escaparon de zonas militares o familias de agricultores.

manada de caballos salvajes

Estas manadas de mustangos viven ahora en reservas controladas por el estado. A pesar de estar protegidas por el gobierno, su supervivencia se hace cada vez más complicada. Compiten por el espacio público con millones de cabezas de ganado, que son más rentables para empresas públicas o privadas.

De igual manera, tenemos a los brumbies de Australia, los baguales en la patagonia de Argentina y Chile, el caballo marismeño en España, el barrano y el sorraia en Portugal, entre otros.

Los caballos cimarrones tienen sus propios problemas de subsistencia, de acuerdo a la cantidad de ejemplares y el sitio donde se encuentren.

En algunas zonas, como Australia, son parte de controversias ya que, por un lado, son considerados plagas para el ecosistema nativo y por otro lado son valorados por ser parte de una herencia histórica.

En España el Marismeño es un caballo autóctono semi-cimarrón ya que existe cierta intervención y asistencia del hombre. Una vez al año se reunen todos los caballos para su marcado, corte de crines y cola, desparasitación y venta de algunos ejemplares. Este caballo es considerado y reconocido como una raza de caballo en peligro de extinción.

Mencionaremos también a los caballos de la Camarga francesa, los de las estepas soviéticas y algunos ponis de Gran Bretaña. Aunque criados bajo cierto control, viven todo el año en grandes extensiones al aire libre, desplazándose y alimentándose de forma natural.

Características de los caballos salvajes

Conscientes de la diferencia entre un caballo cimarrón y uno originalmente salvaje, continuaremos este artículo llamando “caballos salvajes” a todo aquel que vive en estado de libertad y que subsiste exclusivamente con ayuda de la naturaleza.

Los caballos salvajes se caracterizan por una apariencia rústica. Son resistentes a enfermedades y se adaptan con facilidad a los cambios climáticos.

No requieren mucho alimento. Obtienen los nutrientes y minerales que necesitan de una variedad de hierbas, plantas y rocas, incluso cuando el alimento es muy escaso.

caballo salvaje alimentándose
caballos lamiendo roca
Caballo salvaje obteniendo minerales de las rocas

Se alimentan mientras caminan, transitando lentamente de un territorio a otro.

Este tipo de alimentación y el desplazamiento contínuo hace que sus cascos sean duros y resistentes. Además se van limando de forma natural e instintiva (únicamente lo necesario).

En cuanto al agua pueden beberla cada dos días o más, yendo a pastar a varios kilometros del manantial. Esto también se debe a que el pasto verde tiene una gran proporción de líquido.

Dependiendo de la zona donde se encuentren, su pelaje será más o menos poblado, adaptándose siempre al clima local.

La mayoría de razas de caballos que viven en estado salvaje son de poca alzada (alrededor de 140-150 cm), pero esto varía y va a depender de sus ancestros.

¿Cuál es su comportamiento?

En cuanto al comportamiento de los caballos salvajes, podemos afirmar que son animales gregarios que viven en manadas. Cada harén está conformado por un semental con 3 a 7 yeguas y sus potros o potrancas.

Al ser animales de presa, el instinto más desarrollado para su supervivencia es la huida.  Por esta razón crearon un sistema de jerarquías que facilita el orden y la unión de la manada, que deberá estar lista para huir frente a cualquier peligro.

caballos salvajes en un manantial

La manada tiene dos líderes, por un lado está el semental que protege, unifica y empuja desde atrás. Por otro lado está la yegua con mayor conocimiento, que generalmente es la más antigua y va delante dirigiendo al grupo, pero que estará dispuesta a cualquier cambio de rumbo requerido por el semental.

Cada integrante tiene un rango jerárquico no muy fácil de entender ya que no es totalmente vertical, pero que funciona perfecta y armónicamente.

En zonas más secas es común que se formen grandes manadas de la unión de varios harenes para sentirse más protegidos ante las moscas o tábanos y para tener mayor acceso al agua, ya que son los grupos más grandes los que tienen la prioridad.

En estas grandes manadas se respeta el derecho de cada semental sobre sus yeguas.

Las luchas entre caballos salvajes son muy esporádicas, pero cuando llegan a darse suelen ser terribles. Las heridas que se producen pueden terminar con la vida de cualquiera de ellos.

Otra comportamiento interesante es que realizan turnos de vigilancia cuando están pastando y también cuando realizan sus cortos períodos de sueño.

La doma de un caballo salvaje

La doma de un caballo salvaje no difiere mayormente de la doma de uno doméstico.

El potro salvaje, por no tener contacto con el hombre, seguramente estará más nervioso, pero si se realiza una desensibilización paulatina y sin violencia, el resultado será satisfactorio.

Quizá lleve más tiempo la primera etapa del amanse o desbrave, pero cuando el domador experimentado haya obtenido la confianza por parte del potro, el desarrollo de la doma no tiene porque ser traumatizante para el animal.

Referencias bibliográficas:

  • Luz Aguilar Espinosa (2008). “El caballo”
  • Enciclopedia audiovisual. The ultimate guide.”Horses”

Alexander Mena

   

Alexander Mena (Quito, 1964), amante del diseño, la música y el mundo del caballo. En la actualidad dedicado a otra de sus grandes pasiones, la escritura en medios digitales y la dirección de proyectos empresariales vinculados a nuevas tecnologías.

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