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Características del Caballo

Psicología equina: El comportamiento del caballo en estado doméstico

Ahora vamos a profundizar sobre la psicología equina. Hablaremos acerca del comportamiento del caballo ante estímulos que nosotros les proporcionamos.

Cuando se encuentran en un ambiente doméstico, los caballos son introducidos a espacios ajenos a su naturaleza. Estos son lugares donde pueden tener molestia, temor y llegar incluso al pánico.

Por otro lado, al ser montados, sus jinetes/amazonas no siempre tienen un “buen criterio”  para impartir órdenes, de tal forma que el caballo se confunde y puede reaccionar de forma muy hostil.

Como criadores y/o jinetes es imprescindible que conozcamos a fondo sobre psicología equina. Mucho va a depender de esto el bienestar de nuestros caballos y la respuesta favorable que den a nuestros requerimientos.

Zona de seguridad personal

área personal

Cuando están pastando, los caballos delimitan imaginariamente a  su alrededor un área de seguridad personal.

Esta zona incluye un diámetro aproximado igual a la longitud de dos caballos. Acá solo puede ingresar alguien que comparta vínculos familiares, de amistad, por juegos o para aseo mutuo.

Cuando inicia nuestra relación con un caballo solo podremos ingresar a su zona de seguridad si no somos vistos como depredadores.

Es así que debemos presentarnos con una posición corporal baja y sin mirarlo de frente. Daremos dos pasos hacia adelante y uno hacia atrás de forma que nos acerquemos muy lentamente. Debemos prever un tiempo considerable para esta acción. Necesitamos tener mucha calma y paciencia.  Es mejor esperar  hasta que el caballo nos permita el acercamiento, así un buen resultado será mucho más duradero.

Memoria genética en la psicología equina

Es importante considerar que aunque un caballo esté domesticado y adiestrado nunca perderá sus temores naturales ni sus mecanismos instintivos de huida.

Lo que para nosotros es normal y pasa desapercibido, para los caballos puede ser motivo de una reacción inesperada u hostil.

Cuando nos acercamos por detrás es bueno hablar y hacer notar nuestra presencia porque el caballo podría reaccionar con una coz que para él solo será una reacción defensiva.

Para entender las reacciones de los caballos debemos hacer uso de la psicología equina. Intentaremos pensar como ellos, solo así disminuiremos las sorpresas desagradables o peligrosas.

Sensibilidad al entorno

Debemos considerar que los caballos tienen unos sentidos muy desarrollados, especialmente la vista, el oído y el olfato.

Clima

Los caballos se ponen nerviosos con las tormentas en especial si son eléctricas. Debemos tener mucho cuidado con el material que utilizamos para separar paddocks o potreros, para que en una eventual huida no se lleguen a hacer mayor daño.

En días despejados y soleados de invierno están predispuestos a la actividad, incluso se revuelcan en la nieve para rascarse y juguetear.

En cambio en días calurosos y secos de verano suelen estar desanimados por el exceso de calor y los molestos insectos que les abruman.

Cuando salgamos a cabalgar habrá que tomar en cuenta el clima y la predisposición del animal a trabajar durante largas jornadas.

Vivienda

Los caballos son atletas que les gusta pastar en grandes extensiones abiertas, por lo tanto no es la mejor alternativa encerrarlos en un box de pocos metros cuadrados. En ese estado de soledad y aburrimiento es fácil que acaben desarrollando los llamados “vicios de cuadra”.

Si por razones de seguridad o facilidad en el manejo, llegamos a estabularlos, deberán poder salir a pastar en un paddock una buena parte del tiempo , los boxes bien diseñandos causan menor estrés.

Remolques

remolques para equinos

Los vehículos para trasladar caballos les generan también mucha ansiedad. Son sitios muy pequeños, oscuros, cubiertos y en movimiento.

Es posible preparar a los caballos para que poco a poco pierdan el miedo a estos espacios. Un método rápido y sin violencia está explicado en nuestro artículo “Cómo subir un caballo al remolque

El uso de la psicología equina para superar el temor a objetos extraños

Se dice que los caballos “huelen” el peligro. Son extremadamente sensibles a objetos desconocidos y lo más común es que eviten pasar por charcos, corrientes de agua o puentes.

En carreteras las líneas pintadas y las rejillas del alcantarillado suele darles temor. Lo mismo ocurre con objetos como papel o plástico que al ser levantados por el viento pueden ocasionar un gran susto al caballo.

Como decíamos anteriormente nunca se volverán insensibles a ciertos elementos que salen de su ambiente natural, pero sí podemos disminuir las reacciones violentas realizando un proceso cauteloso y pausado de acercamiento a estos objetos extraños hasta que su presencia se “normalice”.

La clave está en ejercer algo de presión y esperar. El primer signo de aceptación por parte del caballo es oler lo que le causa temor. Luego nuevamente ejercemos un poco de presión y volvemos a esperar. Y así sucesivamente hasta que el caballo se de cuenta que nada le hará daño.

Las caricias y premios deben ser dados cuando el caballo realmente esté tranquilo, porque si los damos en el mismo instante en que se encuentre nervioso estaremos premiando a ese comportamiento no deseado.

El procedimiento podría parecer lento y requiere de nuestra paciencia, pero la verdad es que esos minutos de espera hacen que el resultado sea mucho más rápido y efectivo que si intentamos forzar a nuestro caballo a pasar por dichos espacios u objetos atemorizantes.

Referencias bibliográficas:
  • Lucy Rees (2010). “La lógica del caballo
  • Luz Aguilar Espinosa (2008). “El caballo: características, educación y cuidados”
  • Jo Bird (2004). “Cuidado natural del caballo”

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Experto Ecuestre

Por Redacción Experto Ecuestre

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